viernes, 8 de mayo de 2015

LEYENDA DE LA TELESITA

LEYENDA DE LA TELESITA


Teresita del Barco o Telésfora Santillán vivió en la segunda mitad del siglo XIX en la provincia de Santiago del Estero. Una de las versiones acerca de quién era y que hizo esta mujer sostiene que era hija de Don Pedro del Barco y María Rosa Gómez, tenía el cabello negro y los ojos azules y que pasó su infancia en la estancia "La Aurora", al pie de las sierras de Guasayán, criándose rodeada de belleza, sensibilidad y música.
La familia se traslada a una casona que tenía en la ciudad de Santiago del Estero para que Teresita recibiera la educación correspondiente. A medida que pasaba el tiempo se convertía en una hermosa mujer. Su padre, acosado por sus adversarios políticos, decide abandonar la ciudad y volver a la estancia.
En su pago natal, aprendió todo lo que se refiere a la vida de campo: los arrieros le enseñaron acerca de la fauna y la flora de la región y las virtudes de las plantas medicinales. Al llegar la edad de casarse sus padres deciden volver a Santiago a relacionarse con la sociedad. Viajan ellos primero y, al llegar encuentran que el cólera estaba asolando la ciudad, deben cumplir con la cuarentena obligatoria antes de salir de ella pero son víctimas de la peste.
El dolor y la tristeza hacen que Teresita no pueda vivir más en la estancia y se muda a un vallecito cercano a Santiago. Allí aparece el amor en su vida, un estanciero llamado Eumelio Ahumada. Pero llegan los carnavales y en un baile otro joven saca a bailar a Teresita. Después del baile circularon los comentarios, y el otro joven hostigaba constantemente a Eumelio, quien para defender su amor plantea un duelo en tres instancias: duelo de payadas, duelo de malambo y duelo criollo, a cuchillo. Pasadas las dos primeras instancias sin decidirse hacia uno u otro, en el enfrentamiento a cuchillo mueren los dos.
Al enterarse Teresita huyó, hasta que se instala en una choza cerca de La Banda, y comienza a ayudar a los necesitados. Preparaba tisanas y pociones curativas para los enfermos. Su fama de Santa y curandera se fue extendiendo. Un día desapareció. La leyenda dice que murió quemada.

Otra versión de la historia cuenta que era una joven inocente que erraba por los montes. Oraba a Dios, asistía a fiestas, velorios y bailes apareciendo y desapareciendo de improviso. Coincide en que murió carbonizada.

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